Testimonio de un Hermano de Nepal

 

En 1995 tres amigos y yo fuimos a Colombia para visitar una organización internacional para personas discapacitadas. Después viajamos a Honduras, en America Central, y entonces a Belice.

Durante nuestra estancia en Belice, el taxista quien era un anciano de Ia Iglesia de Jesucristo, el Sr. Arturo Gómez, nos platicó acerca de Ia iglesia de la Restauración. El nos desafió acera del establecimiento de un cuerpo de la Iglesia de Jesucristo en Nepal y nos animó a hacerlo. Previamente, mis pensamientos estuvieron de acuerdo con la Cristiandad debido a mis ocasionales visitas a una iglesia Protestante en Nepal. Cuando encontré a Arturo en Belice. yo no pertenecía a ninguna religion. Mientras él me decía acerca de Dios, yo sentí algo adentro de rní por la primera vez. Yo estuve de acuerdo con él acerca del establecimiento de la Iglesia de Jesucristo en Nepal y en comenzar a leer la Biblia y el Libro de Mormón. Mi fe en Dios comenzó a crecer desde ese tiempo en adelante. No obstante, yo estaba de acuerdo con él, más por hacer un buen amigo, que para hacer lo que él estaba sugiriendo.

Dos días después yo tuve un sueño. En el sueño yo veía un árbol largo. Debajo del árbol yo veía la cara de un hombre barbado. Su barba era blanca y el estaba rodeado de luz como la del sol. El me habló y dijo, “Haz encontrado el camino de la verdad, adelante.”

Después de dejar Belice olvidé todo acerca del sueño y las cosas de las que había sido enseñado. Entonces viajé con mis amigos a través de la Bahamas hacia Inglaterra y vivimos cerca de Londres por casi cinco meses. Un día mientras vivíamos en el pueblo de Reading cerca del centro del pueblo entré en una taberna y me senté para tomar una cerveza. Un momento después una dama inglesa llegó y tomó su asiento cerca del mio y ordenó algo al mesero. Entonces dos hombres ingleses llegaron a la taberna y le atacaron a la dama y la golpearon dañandola severamente su cara y sus ojos. Justo entonces llegó la policía y nos arrestó a todos los que estuvimos cerca de ella. Aün siendo algunos inocentes, ellos nos arrestaron. La policia me puso en una pequena celda en la estación de  policía cerca  del centro del pueblo de Reading. Después de dos días en custodia policíaca. me sentí más triste y solo que anteriomente en la vida. Entonces recordé lo que Arturo Gómez me había dicho acerca de Dios y decidí orar a Dios por ayuda. Después de orar a Dios por ayuda, recibí valor, fortaleza y paz en mi corazón. Desde ese momento comencé a orar a Dios para que pronto me soltaran de mi custodia. Le prometí a Dios que yo creería en Jesucristo. En mi corazón continué recordando a Jesús y le oré a Dios para que me salvara del pecado. y perdonara mis pecados.

En el tercer día de la custodia policíaca. alrededor de las cinco de la mañana tuve otro sueño. Vi a una dama vestida de blanco parada a cierta distancia de mí. Ella me habló y dijo, “Debes cumplir con la palabra que diste a tu amigo en Belice. El Libro de Mormón y los libros que él te dio son verdaderos. Deberás ser leal y fiel a Dios y a Jesucristo. Serás soltado de tu custodia esta mañana.” Cuando me levanté estaba sorprendido de que la dama de blanco había hablado en mi dulce lenguaje de Nepales aún estando yo en un país de habla Inglesa.

Entonces comencé a pensar acerca de lo que se me había hecho saber en mi sueño y lo que mi amigo cristiano Arturo Gómez me había dicho mientras estaba yo en Belice. Entonces comencé a pensar acerca de que yo había dado mi palabra sobre el establecimiento de una congregación de la Iglesia Restaurada de Jesucristo en Nepal. Entonces recordé acerca de los libros: el Libro de Mormón y la Biblia que Arturo Gómez me había dado, y desafortunadamente había dejado cuando partí de Belice. Yo quería encontrar otra copia del Libro de Mormón como la que tuve en Belice, pero desafortunadame todo lo que pude encontrar fue una copia de la Iglesia Mormona de Utah. Después de esto, yo comencé con el estudio del Libro de Mormón. Luego, un buen hermano de la Restauración, Bill Leutzinger, me envió una copia del Libro de Mormón como la que Arturo me había dado.

Esa mañana a las 6:30 am. estaba yo ya suelto de la custodia. Me dio un gran gozo que el sueño que el señor me acabaha de dar había llegado a ser realidad. Tres meses después de que me  soltaron de la custodia, estaba despuesto para re- tornar a Nepal con mi diterminación a traer el Libro del Mormón y Biblia para las personas de mi país. Espero que Dios nos ayude y proteja en este proyecto. Mi fe en Dios y en su hijo Jesucristo continua siendo grande. 
 
LA IGLESIA DE JESUCRISTORAMAS DE LA RESTAURACIÓN

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