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VERDADERO TESTIMONIOS 
DE LA RESTAURACIÓN

DE LOS ESTADOS UNIDOS


UNA
BENDICIÓN ESPECIAL

El 70 Z.Z. Renfroe estaba yendo hacia su casa en la carretera y recordaba que el anciano Humberto Case le había pedido que impusiera las manos para una enferma en Seiling, Oklahoma. El llegó a una cruce en la carretera, una via al sur y la otra al oeste para llegar a Seiling. Pero por un impulso del Espíritu Santo, el dobló hacia al sur. Un poco confundido, después unas pocas millas el paró su carro, y preguntó a si mismo por qué el había tomado esta dirección. Bajo de la influencia del Espíritu otra vez, el seguía convencido que Dios estaba guiándolo hacia al sur, aunque el había planificado a ir al oeste.

Al llegar a Chickasha, el recordó de una familía que vivía en un cierto lugar en la calle Oregon. El la encontró, pero sin saber el número de la casa. El manejó unas cuadras y parqueó a su carro, y cruzó la calle a preguntar en una casa donde vivía la familia. A su sorpresa, la hermana Norris, la cual el buscaba, vino a la puerta! Hermana Norris le reconoció y dijo, "Hermano Renfroe, hemos estado orando para que un anciano venga y orar. Me esposo está grave en su cama, y en mucho sufrimiento." 

Ella lo llevó a su lado, y impuso las manos sobre de el, y el recibió alivio instantaneamente, y dio testimonio del poder de Dios que el había recibido en su ministerio.

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DIOS  CURA  DOS ANCIANOS ENFERMOS

Juan C. Thoman era el pastor de una pequeña congregación en Chicago, Ill. EEUU. El llegó a estar muy enfermo durante una epidemia de gripe y estaba recluido en la cama con una temperatura extremadamente alta. Su doctor acababa de haber salido del cuarto cuando el teléfono sonó. 

Una señora de su congregación acaba de haber sido llevada al hospital por una enfermedad, y ella tenía una cita en la mañana para cirugía. Ella quería que el hermano Thoman vieniera y le impusiera las manos.
El explicaba que el también estaba enfermo y no podía ir, pero el haría algunas llamadas telefónicas para localizar algunos ancianos para enviarlos al hospital. El llamaba a cada uno de los ancianos que el conocía pero todos estaban trabajando o estaban ocupados. Al fin, el llamaba otro anciano y encontró que el también estaba en cama con una temperatura alta. Su doctor también le había ordenado que estuviera en cama.
Hermano Thoman le preguntó, "Qué haremos? No puedo encontrar un anciano que este libre para ir administrarle a ella."

El otro replicó, "Levantémonos y vamos. Tal vez el Señor nos bendecirá también."

A través de grandes dificultades, el hermano Thoman logró a vestirse, como hizo su amigo. Ellos tenían que montar un bus por una hora antes de llegar al hospital. Los dos estaban tan enfermos que apenas podían levantar sus cabezas. Al llegar al hospital, hubo un gran numero de escaleras para escalar. Parecían demasiado largas para subir, pero luchaban para agarrarse cada uno al otro cuando ellos escalaban. Para pasar por los pasillos, también tenían que agarrarse cada uno al otro. Cuando finalmente llegaron al cuarto de la señora y empezaron administrar a ella, el poder de Dios reposó sobre ambos grandemente. Fue una administración maravillosa. La señora pasó las piedras y le permitió ir a su casa el próximo día sin ninguna cirugía.

Después de la administración, el hermano Thoman dijo, "Me siento bien ahora. Creo que iré a trabajar."

"Así siento yo," replicó el otro hombre. "También iré a mi trabajo." Ambos fueron sanados de la gripe y regresaron a sus trabajos alabando al Señor por la experiencia tan maravillosa que El les había dado

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