¿Le gustaría encontrar una felicidad verdadera en este mundo
y como obtener este conocimiento que lo llevará a la vida eterna?
Por medio de Jesucristo usted puede encontrar esta felicidad verdadera.
Los invitamos a que vengan a adorar con nosotros y
aprender más del evangelio de Jesucristo.
La Iglesia de Jesucristo
Ramas de la Restauración
"Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo. Reconoced que Jehová es Dios; él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre. Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones."—Salmos 100
La fe es dinámica
La fe lo ofrece todo. La duda no ofrece nada, y más bien le despoja a uno de lo que tiene. Es la muerte de toda esperanza, y la parálisis de toda iniciativa.
La fe lleva en sí sus propias credenciales. La duda es negativa y destructiva, mientras que la fe es afirmativa y constructiva. ¿Por qué no adoptar la actitud de los que son constructivos? Más vale unir sus esfuerzos con los que afirman y crean. El cristianismo es creativo, positivo, felicidad y amor.
El hogar es el fundamento de la civilización. El matrimonio y el hogar tienen sus cimientos en la fe. Si un hombre puede confiar a una mujer su nombre, su honor, y las almas de sus hijos, ¿ no debe también confiar en el Dios que creó a la mujer? ¿Por qué no sería posible confiar en Dios, cuyas promesas son para siempre seguras?
Por la fe siembran los campesinos, confiados en que segarán.
Esta iglesia les invita a tener fe y a servir a un Dios personal, el Dios universal, omnipotente y omnisciente, que es el mismo ayer, hoy, y para siempre. Dios quiere bendecir al hombre, curarle, y revelarle su voluntad. Es siempre una ayuda presente en cada necesidad.
Aceptad, pues, el primer principio, grande y fundamental del evangelio de Jesucristo:
"Tened fe en Dios".—Marcos 11:22
Las Creencias Básicas de la Restauración
1
Creemos en Dios el Padre Eterno, y en su Hijo Jesucristo, y en el Espíritu Santo.
2
Creemos que los hombres serán castigados por sus propios pecados, y no por la transgresión de Adán.
3
Creemos que por medio de la expiación de Cristo todo el género humano puede ser salvo, mediante la obediencia a las leyes y ordenanzas del evangelio.
4
Creemos que estas ordenanzas son: primero, Fe en el Señor Jesucristo; segundo, Arrepentimiento; tercero, Bautismo por inmersión para la remisión de pecados; cuarto, Imposición de manos para recibir el don del Espíritu Santo.
5
Creemos que, para predicar el evangelio y administrar en las ordenanzas de ello, un hombre tiene que ser llamado de Dios por medio de profecía, y ordenado por la imposición de manos, por aquellos que tienen la autoridad.
6
Creemos en la misma organización que existió en la iglesia primitiva, tal como: apóstoles, profetas, pastores, maestros, evangelistas, etc.
7
Creemos en el don de lenguas, profecía, revelación, visiones, sanidades, interpretación de lenguas, etc.
8
Creemos que la Biblia es la palabra de Dios en cuanto esté traducida correctamente; y también creemos que el Libro de Mormón es la palabra de Dios.
9
Creemos en todo lo que Dios ha revelado, todo lo que actualmente revela, y creemos que aún revelará muchas cosas grandes e importantes que pertenecen al reino de Dios.
10
Creemos en el recogimiento literal del pueblo de Israel y en la restauración de las Diez Tribus. Que Sión será edificada sobre el continente norteamericano. Que Cristo reinará personalmente sobre la tierra, y que la tierra será renovada y recibirá su gloria paradisíaca.
11
Nosotros reclamamos el privilegio de adorar a Dios el Todopoderoso conforme a los dictados de nuestra propia conciencia, y concedemos a todos los hombres el mismo privilegio: cómo adoren, donde, o lo que deseen.
12
Creemos en estar sujetos a los reyes, presidentes, gobernantes y magistrados; en obedecer, honrar y sostener la ley.
13
Creemos en ser honestos, verídicos, castos, benévolos, virtuosos, y en hacer el bien a todo el género humano; en verdad podemos decir que seguimos la amonestación de Pablo: Todo lo creemos, todo lo esperamos; hemos perdurado muchas cosas, y esperamos poder perdurar todas las cosas. Si hay algo virtuoso, bello, o de buena reputación, o digno de alabanza, todas estas cosas aspiramos.
La Epítome de la Fe por José Smith
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