Dios dió a los dos hermanos gran poder y autoridad. Cuando ellos hablaban a los Nefitas quienes vivían con los Lamanitas, los Nefitas se arrepentieron y regresaron a su propió paí, a pedir perdon de cada uno de los que ellos habían ofendido. 

Helamán 2:79 


 
Entonces Nefí y Lehí hablaron a los Lamanitas. Ellos no hablaban sus propias palabras. Dios los llenó con su poder. Ellos hablaban las palabras que Dios les dió. 
Habían ocho mu Lamanitas.
    Todo el ocho mil escucharon.

    Todo el ocho mil creyeron.

    Todo el ocho mil se arrepentieron.

    Todo el ocho mil fueron bautizados.

Y todas sus vidas fueron cambiadas.

Helamán 2:80


 
 
 
Después de terminar el trabajo de Dios en la tierra de Zarahemla, Nefí y  Lehí  fueron  a  la Tierra de Nefí. Muchos mas de los Lamanitas vivían en la Tierra de Nefí. 
Los dos hermanos también querían que los Lamanitas escucharan a la palabra de Dios. 

Helamán 2:81

 

 
Cuando Nefí y Lehí: llegaron a la Tierra de Nefí ellos fueron apresados por un ejercito Lamanitas y fueron encarcelados. Ellos estuvieron alIí varios días sin comida.

Helemán 2:83-84 


 
 
 
Entonces los Lamanitas y los Nefitas llegaron a la prisión. Ellos llegaron para matar a Nefí y a Lehí Pero cuando ellos trataron de agarrar a Nefí y a Lehí, no pudieron porque Dios hizo un gran circulo de fuego alrrededor de los dos hermanos.

Helamán 2:84-88

 

 
El fuego no quemo ni a Nefí ni a Lehí. Sin embargo los Lamanitas y los Nefitas tenían miedo. Ellos se preocupaban que Si trataban de tocar a los dos hermanos el fuego los quemaría. Ellos tenían tanto miedo que no podían ni hablar ni moverse. Ellos estaban paralizados con gran miedo en el lugar donde estaban parados.

 
 
 
Nefí y Lehí se pararon enfrente de la gente y les dijeron, "No tengan miedo. Es los que Dios el que les ha mostrado estas cosas maravillosas. Es El que lo ha hecho imposible para ustedes que nos maten."

Helamán 2:89


 

 
Cuando Nefí y Lehí hablaron, la tierra comenzó a temblar. Las paredes de la prisión comenzaron a estremecerse. Las paredes se estremecian tan fuertemente que parecía que se iban a caer. Pero no cayeron.

Helamán 2:90


 
 
 
Una gran nube obscura y un gran miedo cayó sobre los Lamanitas y Los Nefitas. Todos ellos escucharon a una vos, que venía de arriba de la nube oscura. La voz dijo:
"Arrepientanse, arrepientanse. No hagan nada mas a mis siervos quienes yo he enviado a decirles mis buenas nuevas."

Helamán 2:92-94


 
El pueblo escuchaba.

Ellos oían.

La voz no fue de trueno.

Ni una vor de gran ruido.

Fue una voz gentil como un susurro.

La voz penetró en el alma de cada uno de ellos.


 
 
 
Aunque la voz fue suave, la tierra se estremeció otra vez. Los muros de la prisión se estremecieron otra vez. Cada cosa se estrenmecía muy fuerte, parecía que todas las paredes se iban a caer. La nube obscura que estaba sobre ellos no se desipaba.
 

La voz les habló otra vez diciendo, "Arrepientanse, arrepientanse. Paren ya de querer matar a mis siervos."

Helamán 2:95-96

La tierra se estremeció una tercera vez.
Los muros se estremecían una tercera vez.
La voz les habló por tercera vez a ellos.
La voz les habló a ellos palabras maravillosas, que ninguno de ellos podía repetirlas. Después la voz habló los muros se estremecieron otra vez. La tierra comenzó a temblar fuertemente, la gente pensaba que se dividiría en dos partes.

Pero no pasó

Helamán 2:97


 
 
 
Los Lamanitas ni los Nefitas no podían correr a causa de la nube obscura. Ellos no podían moverse, porque estaban tan asustados.

Helamán 2:98


 
Ahora, había un hombre entre ellos que era Nefita de nacimiento, se llamaba Aminadab. Aminadab había salido de Ia iglesia de Dios y habia venido a vivir con los Lamanitas. Aminadab dií vuelta. Dios le dió poder a ver a dentró de la obscura nube los rostros de Nefí y Lehí. Los rostros de los dos hermanos resplandecían con una luz, como los rostros de los angeles. Él vió que ellos miraban a los cielos y le hablaban a algulen.

Helamán 2:99-101

 
 
 
Aminadab llamó a los Lamanitas y a los Nefitas. Él les dijo a ellos que dan una vuelta y miraran a Nefí y a Lehí. Entonces Dios les dió poder a dar una vuelta y mirar. La gente miró a los rostros de Nefí y Lehí. La gente preguntó a Aminadab, "¿Que significan estas cosas? ¿Con quien hablan ellos?"
Aminadab contestó, "Ellos hablan con los angeles de Dios."

Helamán 2:102-105


 
La gente preguntó a Aminadab, "¿Que podían hacer para que la nube obscura desapareciera?" Aminadab dijo a la gente que ellos debían de arrepentirse y tener fe y orar a la voz quien era jesucristo. Él les hizo recordar de los profetas Alma, Amulek y Zeezron quienes les habían enseñado sobre Jesucristo. Aminadab también les dijo que cuando ellos hicieran esto, la nube obscura desaparecería.

Helamán 2:106-107

 
 
 

Así toda la gente oraba a Jesucristo. Todos ellos oraban y oraban hasta que la nube obscura desaparnció Entonces buscaban alrededor de ellos y miraban que cada persona tenía una columna de fuego alrededor. Todos dieron una vuelta para mirar a Nefí y Lehí quienes estaban en medio de ellos. Alrededor de Nefí y Lehí había un circulo de llamas de fuego.

Helamán 2:108-111


 
Nefí y Lehí estaban en medio de este gran circulo de fuego, pero no les dañó.

GOZO, un gran gozo llenó a todas las personas.

LA GLORIA DE DIOS llenó las personas.

EL ESPIRITU SANTO DE DIOS baj&ocaute; de los cielos y fue dentro de los corazones de cada persona en la prisón. Cada persona fue llena del Espiritu como que era un fuego que les habia penetrado. Todos hablaban muchas palabras maravillosas.

 


 
 
 
    Una voz placentera como un susurro, fue escuchada por toda la gente. Dijo
"Paz, paz entre ustedes porque de su fe en mi muy amado, quien estaba desde el principio del mundo."

Helaman 2:112-114



 

La gente miró arriba de donde escucho la voz y miró los cielos abiertos. Ellos miraron angeles. Los angeles vinieron y hablaron a ellos.

Habian cerca de trecientas personas en la prisión. Los angeles dijeron que se FUERAN y que NO DUDARAN lo que les acababa de pasar a ellos.


 
 
 
Entonces toda la gente aloió de la prisión. Ellos se fueron por todas partes, hablando a muchos Lamanitas. Ellos dijeron a las personas acerca de todas las cosas marvillosas que ellos habín escuchado y vistó. La mayorí de los Lamanitas creían en sus palabras y eran convertidos.

Ellos apartaron sus armas de guerra.

Ellos pararon de odiar a lot otros.

Ellos cambiaron sus vidas.

Helaman 2:115-120


 
Los Lamanitas se vinieron a ser un pueblo muy recto a causa de su gran fe en Jesucristo. Ellos vinieron a ser una parte de Ia IGLESIA DE DIOS.

Dibujos por George Knotts y Janice Schultz.

El Regreso